El otro día
sorprendí al Sol mirándose en el espejo. Se observaba de frente, se daba la
vuelta, se sentaba, se ponía de pie…Así estuvo un buen rato tan concentrado en
su tarea que no me sintió llegar. Y yo, extrañada por esa actitud tan inusual
en el Astro- Rey, le pregunté:
─¿Qué es lo
que te ocurre?¿Por qué te miras y remiras tanto en el espejo?
Él se
sobresaltó al oír mi voz; no esperaba que hubiera nadie contemplándole. Se
volvió rápido hacia mí y me dijo:
─No sé, parece
que estoy engordando. ¡Mírame bien, Tierra, me estoy poniendo como una bola!
─Eso es porque
te gusta mucho comer─ y añadí─ Pones tanta pasión en calentar que te comer todo
lo que pillas. Lo mismo te dan los colores que el agua, o incluso, la madera.
Te lo zampas todo y por eso estás tan redondo como un balón de fútbol.
─¡Ah, no me
digas eso!─protestó, compungido y frunciendo el ceño a punto de llorar─ ¡Yo no
quiero estar gordo!
Se apartó, se
sentó en la cama y se puso a sollozar desconsolado.
─¡Vamos, no te
pongas así!─traté de animarle, pensando que había metido la pata.
─¡Me siento
fatal!─se lamentó─ Nadie tiene esta figura. Fíjate en el planeta Venus, tan
estilizado y tan guapo, o en la Luna: cuando está en cuarto creciente o
menguante, parece una raja de sandía tan bonita y hermosa que todo el mundo la
mira y le dedica poesías. A mí, en cambio, no pueden ni mirarme de frente
porque les hago daño.
─Bueno, Sol,
eso no es malo.
─¿Tú crees,
Tierra?
─No solo lo
creo, sino que lo afirmo. Verás─ le expliqué sentándome a su lado─ Si no fuera
por ese brillo tan intenso que desprendes, yo, y algunos otros planetas
también, estaríamos siempre a oscuras. Las plantas, por ejemplo, no podrían
alimentarse y tampoco se formarían las nubes para regar los campos y dar de
beber a los humanos. Todo lo que te parece tan bonito de la Tierra no tendría
lugar, y yo sería un planeta gris y triste. Oscuro y muerto, como hay montones
de ellos en el espacio. ¡Eso no lo puede hacer Venus, ni la Luna, ni el
mismísimo Neptuno!
─Pero…entonces…los
árboles, los campos, los animales…¿todo eso vive gracias a mí?
─¡Eso es! Sin
ti la vida no sería posible, por eso necesitas estar lleno de energía vibrante.
─ No todos los
astros pueden hacer lo que yo hago…─murmuró para sí reflexionando sobre nuestra
conversación ─¡Es curioso, Tierra!─continuó en voz alta─ Si adelgazara ¿podría
hacer todas esas cosas?
─Posiblemente
no. Tienes que tener fuerza suficiente, aunque a veces esa fuerza se coma los
colores o deteriore los objetos.
─¡Ya comprendo!─
y se levantó de la cama con un salto─ ¡Mi gordura tiene una razón de ser!
─¡En efecto! Y
fíjate para todas las cosas buenas que sirve.
─¡Ya veo!
¿Pues sabes lo que te digo , Tierra? ¡Que ya no me importa estar como un tonel!
Me veo hasta guapo. La Luna podrá presumir de su esbeltez y Venus de su
belleza, que yo ahora puedo también sentirme orgulloso de tener el aspecto que
tengo y de ser como soy.
Y dicho esto,
cogió el sombrero que tenía en la percha. Se lo colocó en la cabeza y salió
sonriendo a dar su paseo diario por el cielo.

Muy tierno e instructivo el relato, Brurata, un abrazo!
ResponderEliminarMuchas gracias, María Cristina, un abrazo de vuelta
EliminarSabes estoy mirando mejor al Sol, aunque no veas lo que calienta.
ResponderEliminarPreciosa tú imaginación.
Un gusto leerte.
Besotes
Ja, ja. Ten cuidado no te vaya a comer como se come los colores.
EliminarAbrazos, Campirela
A mi , es que la Luna, me
ResponderEliminargusta mas, saludo.
Cada uno tiene su atractivo.
EliminarUn abrazo, Orlando
Un sol regordete, me parece que aun es asi, cada vez esta mas grande.
ResponderEliminarSobre todo en pleno verano y de ola de calor como la que estamos padeciendo. No sabe uno donde meterse.
EliminarUn abrazo J.C.
los astros con masa suficiente, adoptan forma esférica porque esa masa tiende a distribuirse de manera uniforme al lado de su centro.
ResponderEliminarsi hasta la luna, con lo pequeñita que es, tiene forma esférica, no digamos el inmenso sol. :)
abrazos!
Muy buena tu observación. Ahora ya sabemos un poquito más.
EliminarMuchas gracias por venir.
Abrazos
Pobre Sol, tan importante y tan poco engreído.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues si, ya ves que no es oro todo lo que reluce, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo, Macondo