PÁGINAS

domingo, 5 de julio de 2026

EL BOLÍGRAFO SENTIMENTAL

 

          El bolígrafo caminó veloz por el papel, sin detenerse, sin tomar aliento, como alma que lleva el diablo. Escribía una carta en la que un amigo pedía perdón a otro y se deslizaba por ella contento porque era todo un privilegio ser el instrumento elegido para poner paz entre los dos.

 

          Tenía que salir todo perfecto: las letras bien trazadas, la caligrafía legible y el vocabulario preciso. No admitiría ningún error y solo cuando llegara a la firma y el nombre del destinatario, podría relajarse y descansar.

 

          ¡Cómo disfrutaba con estas cartas y no con esas de denuncias, avisos o rupturas! Con ellas se ponía tan triste que su tinta se atascaba y no quedaba bien el trabajo.

 

          Sin embargo, la carta de hoy era deliciosa, lo mismo que si le hubieran dado a beber un buen vaso de tinta fresca. Su satisfacción solo se veía superada por las cartas de amor. Esas eran sus favoritas. Le gustaba tanto escribirlas que llegó a la convicción de que era él el que guiaba la mano del escritor y no al revés. Tanto se entusiasmaba que se adelantaba a sus pensamientos. Y es que no se podía esperar otra cosa de un bolígrafo tan romántico como él.






➽ Paso 4: Guarda los cambios y listo,