Había estado esperando ese momento desde la semana anterior,
estudiando los lugares en los que se agolpaba la gente y los tipos de personas
más descuidadas con sus efectos personales.
Al entrar en el recinto, me entretuve fingiendo que miraba por
aquí y por allá ; aunque, en realidad, lo que no perdía de vista eran las
carteras y los bolsos. Actuaba con rapidez y limpieza. Mis dedos eran tan ágiles
que los colegas del barrio me consideraban un maestro del oficio. Al rato de
llegar, ya había birlado una cartera con ciento cincuenta euros, un móvil por
el que me darían un pastizal y un par de tarjetas de crédito que pensaba
utilizar al momento.
Ya salía por la puerta cuando lo ví: un maletín muy guapo, de
piel buena. Estaba en la parte trasera de uno de los puestos y no había nadie
alrededor. Ignoraba su contenido, pero solo el exterior era suficientemente
valioso. Tal vez estuviera lleno de joyas, dinero o alguna información
importante por la que sacar pasta a lo bestia. El condenado parecía hacerme
guiños, de modo que lo agarré con disimulo y caminé con naturalidad hasta la
salida, con el corazón a mil, ansioso por ver qué contenía.
Al fin me pude esconder
en un callejón solitario y lo abrí. La sorpresa me dejó paralizado: estaba
vacío. Me dio tanta rabia que le propiné un puntapié, mandándolo al otro lado
de la acera.
─¡Cuidado conmigo, que soy delicado!─ dijo una voz que salió
de su interior.
Pensé que habían sido imaginaciones mías.
─¡Sí, sí, a ti te digo! Soy el maletín que acabas de robar.
La vista se me nubló de la impresión y el aire no me llegaba
al pecho. Pensé en salir corriendo, pero al alejarme, el maldito se puso a
gritar como un poseído.
─¡No me dejes aquí o gritaré todavía más fuerte!
Ante sus amenazas, me detuve en seco y volví. Lo agarré fuerte
con la idea de tirarlo en el primer contenedor de basura que encontrara, pero
él, como si leyera mis pensamientos, empezó a gritar como un energúmeno:
─¡Socorro, socorro! ¡Este sinvergüenza me ha robado, es un
ladrón!
La gente se volvió a mirar y yo, con el miedo metido en el
cuerpo no me atreví a hacer ninguna maniobra. Desesperado, pensé en quemarlo,
pero al verme coger la cerilla, me advirtió con toda tranquilidad.
─¡Ni se te ocurra! Si lo intentas me pongo en contacto con la
policía.
Desistí al momento. Angustiado, me lo llevé a casa; allí,
aislado del mundo, podría pensar mejor. Comprendí que debía ser alguna especie
de robot interno o Inteligencia Artificial. El puñetero hablaba y hablaba sin
parar. Me exigía tenerlo siempre a la vista, y pasé tres días encerrado sin
salir por temor a que me descubrieran. Mi cabeza no tuvo un solo minuto de paz,
hasta que la mañana del tercer día le dije:
─¡Hoy nos vamos a dar un paseo! ¡Ya estoy cansado de este
encierro!
─¿Un paseo?─ Se sorprendió─ Está bien, pero si intentas algo,
te crujo.
Me mostré obediente y sumiso en todo lo que me pidió: que le
pusiera al sol, luego a la sombra, que le diera crema para no resecarse…En
ningún momento intenté hacer nada extraño, pero al pasar por el estanque, la
idea me vino como un flash. No lo había pensado con anterioridad. Fue tan de
repente que él no tuvo tiempo material para procesar mis movimientos ni mis
emociones: de golpe lo arrojé al agua y con un palo lo hundí hasta el fondo,
impidiendo que saliera a la superficie.
El maletín no emitía
ningún sonido bajo el agua. Parecía que el plan estaba dando resultado. Cuando
dejé de hacer presión, se quedó flotando en la superficie, frío e inerte. El
agua había sido mortal para él.
Por primera vez en tres días respiré con normalidad y pude
estar en silencio con mis pensamientos. A partir de entonces, cada vez que
intento volver a las andadas, el miedo me paraliza. No he conseguido robar ni
un triste monedero, y me estoy planteando un cambio de vida. Quizá, a fin de
cuentas, el maletín no era tan malvado como yo pensaba.

Una historia buenísima, ja, ja, ja. Si existieran más objetos hablantes como este, los cacos desaparecerían de este mundo.
ResponderEliminarPero por desgracia no es así, por el momento, porque quién sabe si algún día, como has mencionado de refilón, se les incorpora una aplicación que utilice la IA para ahuyentar a los amantes de los bienes ajenos.
Un abrazo.
Ja, ja, ja. Pues si, todos los objetos valiosos deberían tener algún dispositivo que evitara el robo. Me alegro de verte por aquí, Josep, te imaginaba de vacaciones.
EliminarDisfruta de tu descanso.
Un abrazo
Que bueno, el ladrón fue salvado por un maletín parlanchín
ResponderEliminarBien dicen que no hay mal que por bien no venga
Ahora q pensándolo bien, el ladrón se convirtió en asesino jjj, al fin de cuentas el maletín tenía vida propia.
Genial, tu cuento
Gracias, una vez más por tus magníficas entradas
Un besazo y muy feliz semana 😘 😘
Bueno, bueno...eso de convertirse en asesino daría para otra historia, ja, ja ,ja. En lugar de mejorar su conducta, empeora.
ResponderEliminarMe alegro que te haya gustado el cuentecillo, Campirela.
Un abrazo grande
jajaja, el maletín corrector de malas conductas! Muy bueno, Brurata, un abrazo!
ResponderEliminarMe alegro de que te haya gustado.
EliminarAbrazos para tí de vuelta
Mejor era no cogerlo, quien
ResponderEliminarera el pensaba que un maletin
habla? , saludo.
Seguro que ya no le darían ganas de volver a coger un maletín abandonado.
EliminarUn abrazo, Orlando
Talvez que a maleta fosse a manifestação da sua consciência, a alertá-lo para a sua vida de marginal.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Seguro que así era Juvenal. El maletín no era más que su propia conciencia que le ponía en aviso de la mala vida que llevaba, je, je.
EliminarUn abrazo
What an intriguing opening! It immediately creates suspense and makes the reader wonder what the character is planning. The attention to detail builds tension from the very first sentence and draws you into the story, eager to find out what happens next.
ResponderEliminarhttps://nanajee.com/flights-hotels-search/
Esa era la intención que puse al escribir la historia, Sadia. Me alegro de que te haya gustado tanto.
ResponderEliminarUn abrazo
Tema de actualidad cuando un montón de gente se dedica a robar. Carteristas por todos los lugares podemos encontrar.
ResponderEliminarLo que no se me había pasado por la cabeza es que las carteras y los maletines salieran respondones.
Saludos.
Si, pues no vendría mal que a todos lo amigos de lo ajeno les saliera respondón lo robado.
EliminarGracias por tu visita , Manuel
Ja ja ja aunque es un tema muy serio me has sacado una sonrisa....¿no sería la voz de Pepito Grillo?
ResponderEliminarMe ha gustado, Brurata.
Un beso.
Si, claro, debía ser la voz de la conciencia que no le dejaba tranquilo, je, je.
EliminarUn abrazo, Marisa
Disfrute mucho la historia y tu ingenio para darle vida a un valioso maletín. Lo menos que espera un ladrón luego de su atraco... Un abrazo, Brurata.
ResponderEliminarEs lo que menos esperan los ladrones y lo que tendrían bien empleado.
ResponderEliminarUn abrazo, Gil
Hola Brurata, no hay mal que por bien no venga, el atracador ni se imaginaba que el maletin que robo lo iba a ¨curar¨ de robar mas, muy bueno el relato y muy ingenioso:), me ha encantado.
ResponderEliminarBesos.
El ladrón tuvo su merecido y además se curó, je,je.
ResponderEliminarMuchas gracias, Puruja.
Un abrazo
Qué bueno y qué bonito final. Me ha gustado mucho Brurata.
ResponderEliminarMuchas gracias por todas tus visitas, intentaré pasar por aquí más asiduamente.
Besicos muchos.
Estaré encantada de recibirte, Nani.
EliminarUn abrazo
Puede ser que algunos roban simplemente por vicio, se les vuelve una adiccion robar. Quizas ni piensen que estan haciendo algo equivocado.
ResponderEliminarEste por lo menos hayo una cura definitiva a esa mania.
Es posible que haya ladrones que lo tienen tan asumido que ya no lo ven como algo malo, pero eso cambia el hecho de que si lo es.
EliminarGracias por tu comentario J. C.
Un abrazo
seguramente ese maletin era tu consciencia que te enseñó que no se debe robar.....Jaja
ResponderEliminarMuy buena historia y con humor.
mariarosa
Seguramente era el Papito Grillo que le estaba hablando, je, je.
ResponderEliminarBesos Mariarosa
Jajaja, me encantó!
ResponderEliminarBesitos.