DESPUÉS DE COMER
Todas las tardes después de comer, doña Carmencita se prepara una buena taza de café, se sienta en el sillón de cuero marrón y enciende el televisor.
A esa hora emiten la telenovela. Una película larguísima que
no tiene fin. Cada día un capítulo. Y así durante días, semanas, meses, e
incluso, años, como una especie de carretera que no lleva a ninguna parte.
Los tramas se entremezclan, desaparecen unas, aparecen nuevas.
Los personajes cambian sus papeles, empiezan siendo buenos, luego se hacen
malos, a otros los ocurre al revés. Se hacen viejos, se mueren, resucitan. Todo
es posible, lo importante es que la película no se acabe.
Y así, después de muchas tardes de observación, he llegado a
la conclusión de que tiene que ser algo muy interesante porque doña Carmencita
no despega la vista de la televisión, y lo mismo ocurre en la mayoría de los
hogares. El tendero, la modista, el repartidor o el ama de casa esperan con ansiedad
que lleguen las cinco de la tarde. La vida se paraliza a esa hora.
Y luego, los sucesos acontecidos son el tema de conversación
en las tertulias.
─ ¡Quién lo hubiera dicho de don Benito! ¡Menudo sinvergüenza!
─ Pues la criada… seguro que esconde algo.
─ ¿Y qué os parece el nuevo galán? ¿conseguirá casarse con la
hija?
Los ecos de la película resuenan mucho después de que se acabe
la emisión.
Personalmente no sé qué ven en ella porque yo solo alcanzo a
apreciar el olor a rancio y trasnochado que tienen las historias. Quedarían muy
bien como somnífero para ayudar a una plácida siestecita. No me extraña que
doña Carmencita se prepare esa enorme taza de café para soportarlo.
Y es que…¿Quién entiende a los humanos?
Holaaa bienvenida de nuestra a la blogosfera.
ResponderEliminarRecuerdo aquellos años que tuve que sobrellevar con paciencia las telenovelas. Pero si me gustaban de joven las novelas radiofónicas, mientras hacía labores.
Un abrazo 🤗
Muchas gracias, Rafaela, por tu amable comentario. Reconozco que yo también estuve, en mi juventud, enganchada a una telenovela. En fin, todos vamos evolucionando.
ResponderEliminarAbrazos
Como echado menos tus cuentos, y esos dibujos preciosos.
ResponderEliminarLos cuentos son para entretener y algunos hasta vienen bien para echar una cabezadita jaaaa.
Gracias, Rita por tu regreso por la puerta grande. 🌹🙋😘
Muchísimas gracias, Campirela. Eres un amor.
EliminarUn abrazo grande
Que decirte, otros tiempos aquellos en los que las amas de casa se enganchaban a esas radio series, ahora tele novelas y sus sucesoras las series para todos los gustos.
ResponderEliminarLa vida es breve para perderla viéndolos, que para culebrones los cotidianos de cada día.
Besos, y me quedo por aquí querida Rita.
Muchas gracias, Francisco. Yo tampoco soy amante de esos culebrones , aunque reconozco que alguna vez me he enganchado, pero a la larga he visto lo insustancial que hay en ellos, que lo he dejado
EliminarUn abrazo
Hola Brurata! Vengo del blog "Luz y papel" he visto el tuyo y encuentro que las historias me gustan, así que, si no te importa me quedo por aquí.
ResponderEliminarSaluditos.
Muchas gracias, Conchi, por tu visita. ¡Bienvenida a mi casa! Seguiremos leyéndonos.
EliminarUn abrazo
No sabes cómo me alegro de que estés de nuevo por aquí y leerte. Gracias por volver.
ResponderEliminarBEsis.
Yo también me alegro mucho de volver, Manuela. Lo echaba de menos.
EliminarUn abrazo
En todas las ciudades sucede lo mismo, del país que sea. Mi abuela no lograba entender como el personaje que había muerto en una telenovela el año pasado aparecia en otra vivito y coleando.
ResponderEliminarSaludos.
Muchas gracias, Mariarosa, por tu visita. La verdad es que en las telenovelas puede pasar de todo. A veces da más risa que otra cosa.
EliminarUn abrazo
Me alegro de haber llegado a este puerto literario, pues lo que he leído me ha gustado mucho, añadiendo que lo que has descrito en esta historia es muy real y rezuma sensatez. Nunca he entendido como alguien puede engancharse a sagas que no tienen fin ni otra finalidad que la que asegurarse seguidores que no tienen otra cosa que hacer. Y que conste que yo veo series de televisión, pero procuro evitar las que tienen un montón de temporadas y episodios, porque suelen ir perdiendo calidad si es que alguna vez la tuvieron.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola , Josep. Yo también veo series, y las telenovelas en otro tiempo alguna vez que otra, cuando era jovencita, aunque nunca he sido muy amante de ellas. Ahora no ya no las veo nunca, me resultan aburridas, predecibles y vacías de contenido. Pero bueno, mientras haya público que las vea, seguirán estando ahí.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu visita.
Un abrazo
¡Bienvenida!
ResponderEliminarMe alegro enormemente de volver a leerte después de tu larga ausencia.
Es un placer reencontrarnos de nuevo.
Abrazo.
Muchísimas gracias, Maripaz. Os echaba de menos. Volveremos a leernos.
EliminarUn abrazo
Ha sido una lectura... Familiar. Prepararse un café, o una infusión e ir a ver tu serie favorita ¿Quién no lo ha hecho?
ResponderEliminarMe alegro de leerte.
Un saludo
Muchas gracias, Jesús. Me alegro mucho de tu visita.
ResponderEliminarSaludos
Me pregunto con cuanta antelacion escriben los guiones, incluso si de un dia para otro, incluso si no hay guion y los actores improvisan todoslos capitulos. Sería para quitarse el sombrero. Yo ahora me he aficionado a las de medicos, que antes no las veia, y tengo mucho por ver.
ResponderEliminarLlego aqui desde Campi y veo que mas gente ha llegado de nuevo.
Abrazooo
Muchas gracias Gabiliante por tu visita y comentario. La verdad es que es asombroso esto de los culebrones. No sé cómo pueden inventar tantas cosas en tan poco tiempo.
EliminarNos seguiremos leyendo.
Un abrazo
Hola Rita, que alegria me ha dado ver tu comentario en el blog de nuestra querida Rafi y mas cuando le has dicho quien eras, me alegro muchisimo de que estes de nuevo entre nosotros.
ResponderEliminarEsos dibujos tienen tu sello acompañados de tus queridos cuentos, me encantan, bienvenida de nuevo Rita.
Besos.
Muchas gracias, Piruja. estoy encantada de volver a reencontrarme con todos vosotros. Seguiremos leyéndonos
EliminarAbrazos
Los famosos culebrones, que llamamos por aquí (España). Cuando yo era niño eran de radio y ahora de televisión. Alguna vez he seguido alguno, pero termino aburriéndome transcurridos unos meses.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Macondo, por tu visita y comentario. Otra vez de vuelta para seguir leyéndonos.
ResponderEliminarUn abrazo
La TV siempre repite.... parece que si se ensaya algo nuevo.... hay mucho peligor.
ResponderEliminarpor ejemplo, el Chavo, de mexico, si uno lo piensa, la trama y argumento son siempre el mismo.
nos presentaron siempre el mismo episodio
igual ocurre en las redes sociales: un canal de tik-tok solo puede presentar exactamente el mismo chico o chica haciendo algo muy especifico....
si se cambia algo.... ya no gusta.
asi son las novelas....
son tramas repetidas hasta el cansancio pero la gente encuentra seguridad en ello
ensayar es peligroso
Un comentario muy acertado J.C. Muchas veces lo que tememos es salir de la zona de confort y probar cosas nuevas.
ResponderEliminarUna brazo