EL
CALCETÍN VIUDO
El calcetín viudo es aquel que no tiene pareja, se queda
triste, aburrido y sin nadie al lado a quien contar sus cuitas. Es una lástima
que ocurra eso después de haber experimentado tantas cosas juntos; sufriendo el
roce de los zapatos, el sudor de los pies o el olor a material.
¡Siempre encajonados y sin apenas poder respirar! Solo para
mantener calientes y protegidos los pies de los humanos.
Cuando los calcetines están emparejados son felices. Van
juntos a todas partes y las alegría y penas pueden ser compartidas al momento.
Tanto uno como otro se sienten comprendidos. Son exactamente iguales y se
pueden cambiar de pie sin que nadie se dé cuenta.
Esa es la vida que suelen llevar recién adquiridos, lo malo es
cuando alguno de ellos tiene un percance. Empieza a sufrir alguna enfermedad,
como un roto por el que asoma el dedo gordo del pie o un terrible desgaste en
el talón. Entonces todo se echa a perder.
Hace años se realizaban curas de emergencia, se cosían esos
pequeños agujeros con una cirugía impecable y el calcetín volvía a usarse
durante algún tiempo más; pero ahora ya no existen cirujanos de esos y lo más
habitual es que termine en el cubo de la basura; sin compasión de ningún tipo
por el humano al que ha prestado sus servicios.
¿Y qué ocurre entonces con su compañero?
Pues su futuro no es muy prometedor. A veces termina en el
mismo lugar que el anterior; pero si el humano guarda todavía algo de piedad,
puede darle una segunda oportunidad.
Por ejemplo, puede introducirle en el mundo del arte haciendo
de él una simpática marioneta, o puede emplearle en el servicio de limpieza
como bayeta o incluso como guante para agarrar los objetos calientes de la
cocina.
Conocí una vez un calcetín guapísimo, con una lana
extraordinaria, que se quedó viudo siendo muy joven. Su pareja se extravió y
nunca más se supo de él. Tras largas semanas de oscuridad apartado en el hueco
del cajón, el humano decidió entregárselo al perro como juguete.
Al principio el calcetín estaba aterrorizado. Todo el mundo
sabe cómo las gastan los perros con los juguetes: los llenan de babas, los
mordisquean y al final termina por romperlos. Pero en este caso no fue así. El
perro lo acogió como algo muy preciado. Lo tenía siempre en su colchón y le
gustaba dormir a su lado, notando la lana blandita y suave rozando su cuerpo.
No consintió que nadie se lo arrebatara. Y a su vez el calcetín fue feliz
percibiendo el calor que le proporcionaba esa enorme masa de pelo. Encontró,
sin esperarlo, un lugar seguro en el que se sintió querido y apreciado hasta el
fin de sus días.
¡Estas cosas suceden aunque no lo parezca! Por eso desde aquí
quiero lanzar un mensaje a todos los calcetines viudos del mundo, y decirles
que no desfallezcan porque la puerta de la esperanza está siempre abierta.
Cuentos de Brurata Literata

Una buena amistad empieza sin saber ni cómo, ni por qué. Un abrazo, P.
ResponderEliminarAsí es , Blanca. Gracias por venir. Besos
ResponderEliminarJa, ja, ja. Muy bueno! Y también los hay que pierden a su pareja en lo más recóndito de la lavadora. Todo un misterio. Y mira que con las aplicaciones que tienen una vez viudos, nunca les hemos tenido la simpatía que se merecen, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues si que es verdad, cuando se quedan viudos lo más fácil es que terminen en la basura. Muchas gracias por tu visita Josep.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Ah, que bonito!
ResponderEliminarEs como un cuento lleno de magia.
Me ha gustado mucho como has dado vida a ese calcetín, que a pesar de su viudedad volvió a encontrar el amor.
Una prosa poética muy bella.
Gracias.
Saludos.
Gracias, Maripaz por tu visita y tu amable comentario. Ya sabes que el amor puede estar en cualquier parte.
EliminarUn abrazo
¡Ay! te olvidaste de aquellos que desaparecen dentro de la lavadora, como si fuese esta un portal a otra dimensión desconocida, pues los que desaparecen ahí lo hacen para siempre.
ResponderEliminarSimpático relato.
Un abrazo.
Ja,ja,ja. Si esos también llevan lo suyo, quizá pasen a una dimensión mejor ¡quién sabe!
ResponderEliminarMuchas gracias, Francisco, por tu visita.
Un abrazo
Pero qué bonito por favor, qué bonito.
ResponderEliminarCon tu permiso subo el enlace al grupo que tengo en Fb de blogs. Me ha encantado tu entrada.
SAludos.
Muchísimas gracias , Manuela. Un placer tenerte por aquí.
ResponderEliminarBesos
Precioso cuento del famoso calcetín perdido, en tu caso enviudado, a quién no le sucedió? Ahí te dejé mi saludo de bienvenida en tu inauguración, un abrazo Brurata!
ResponderEliminarMuchas gracias, María Cristina. Bienvenida a mi espacio.
EliminarBesos
Muy buen relato y original por donde se lo mire. Me encantó.
ResponderEliminarmariarosa
Muchas gracias, Maria Rosa. me alegro que te haya gustado
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Brurata, a quien no le ha pasado esto verdad?, y siempre el pobre ¨viudo¨ termina en el mismo sitio que el otro, no habia pensado en la utilidad que das de el, bueno es saberlo y asi se aprovecha, lo que es bonito el final que tuvo tu protagonista al lado de ese perro que le lleno de cariño, precioso relato.
ResponderEliminarBesos.
Pues si, al final el pobre calcetín encontró su lugar en el mundo.
ResponderEliminarGracias por tu visita, Piruja.
Besitos
Hola Brurata, me ha gustado mucho tu relato, y me alegro que ese calcetín tuviera un final feliz. Yo tengo un relato de calcetines tambíén a ver si lo encuentro y te lo comparto por aquí. Un placer visitar tu blog. Un saludo.
ResponderEliminarMuchas gracias Ainhoa por tu visita y comentario.
ResponderEliminarSaludos
¡Todo cuanto dilucidas, me gusta! ¡¡¡ Los calcetines son entrañables!!! Hasta la propia palabra vale para un roto o un descosido: ¡Es típico ponerle a un gatito "Calcetín" o "Calcetines"! Es más, el desconocido poeta de la bohemia española, el gran Armando Buscarini [ Logroño 1904 -1940 , pobrecillo, se malogró en Su Existencia!!!!] tenía una miscelánea en un tomo llamada "Emocionantísimas Aventuras de Calk–Zettin" Muy majo tu blog y, con tu permiso me quedo entre tus seguidores.
ResponderEliminar🧦 🧦 🧦 🧦 🧦 ¡¡¡¡¡¡¡ Recibe Mis Consideraciones Más Distinguidas!!!!!!! 🇪🇸
J u a n E l P o r t o v e n t o l e r o ; aka Juan Y Su Horizonte 🍊
Muchas gracias , Juan , por tu visita y comentario. También por hacerte seguidor de mi blog. Voy a ver el tuyo.
EliminarSaludos
Ingenio para un relato donde la fogura literaria de la personificación le da vida al calcetín, que que a pesar del tratamiento ruin de algunos encuentran mejor destino del perro que hizo a una calceta en abandono su mejor amigo. ¡Cómo les agradan a los perros los calcetines ! UN Abrazo. Carlos
ResponderEliminarSi, a los perros todo lo que sea blandito les gusta: mantas, peluches, cojines...je, je. Muchas gracias por tu visita y por seguirme.
ResponderEliminarUn abrazo
Que bonita y ocurrente historia, Has creado un mundo maravilloso. Mi abuela no permitiría que una de las medias perdiera a su pareja. Siempre tenia listo su huevo para coser calcetines... Un abrazo, Brurata.
ResponderEliminarLas abuelas de antes cosían más que las de ahora, je, je. Gracias por tu visita, Gil.
EliminarUn abrazo
Las parejas que más se lavan y se separan son los calcetines jjj,a quien no se nos ha perdido uno y nunca lo hemos encontrado.
ResponderEliminarPrecioso cuento, gracias por compartirlo.
😘🌹🦋
he desarrollado una tecnica interesante, compro los paquetes de medias o cacetines en donde viene al menos unos 6 pares, 12 iguales.....
ResponderEliminarsi se pierde uno no se nota, seria como un matrimonio multiple.
eso si, el ultimo que quede seria viudo 11 veces