El bolígrafo
caminó veloz por el papel, sin detenerse, sin tomar aliento, como alma que
lleva el diablo. Escribía una carta en la que un amigo pedía perdón a otro y se
deslizaba por ella contento porque era todo un privilegio ser el instrumento
elegido para poner paz entre los dos.
Tenía que
salir todo perfecto: las letras bien trazadas, la caligrafía legible y el
vocabulario preciso. No admitiría ningún error y solo cuando llegara a la firma
y el nombre del destinatario, podría relajarse y descansar.
¡Cómo
disfrutaba con estas cartas y no con esas de denuncias, avisos o rupturas! Con
ellas se ponía tan triste que su tinta se atascaba y no quedaba bien el
trabajo.
Sin embargo,
la carta de hoy era deliciosa, lo mismo que si le hubieran dado a beber un buen
vaso de tinta fresca. Su satisfacción solo se veía superada por las cartas de
amor. Esas eran sus favoritas. Le gustaba tanto escribirlas que llegó a la
convicción de que era él el que guiaba la mano del escritor y no al revés.
Tanto se entusiasmaba que se adelantaba a sus pensamientos. Y es que no se
podía esperar otra cosa de un bolígrafo tan romántico como él.

Un precioso cuento, Rita.
ResponderEliminarY seguro que algo cierto. Pues todos los elementos que participan de un proyecto como este, el del bolígrafo, gozan de esa autonomía... :)))))
¡Si los objetos pudieran hablar!
EliminarUn abrazo, Ernesto
O amor aparece sempre como um fator primordial.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Muchísimas gracias por tu comentario, Juvenal.
EliminarUn abrazo
Maravilloso cuento, ese bolígrafo es el mejor aliado para escribir cartas de amor, y bellas promesas.
ResponderEliminarOjalá todo fuera así de bonito al tener que escribir.
Pero para eso está la mente y la imaginación.
Un abrazo y besotes 😘😘
Desde luego, ojalá todos los bolígrafos escribieran cosas así. Un abrazo grande, Campirela
EliminarCon su alma romántica imprimía belleza a los escritos! Muy bueno Brurata, un abrazo!
ResponderEliminarSeguro que si, por lo menos sería uno menos para escribir cosas desagradables, que de esos ya tenemos bastantes.
EliminarUn abrazo, María Cristina
What a beautifully written passage. The imagery is vivid, and the idea of a pen becoming the instrument of forgiveness and reconciliation is especially moving. Thank you for sharing these thoughtful words.
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Muchísimas gracias, Sadia, por tu lectura y comentario tan bonito.
ResponderEliminarUn abrazo
Ahora pedir perdón y declarar un amor resulta menos sencillo. No es lo mismo un correo electrónico que una carta manuscrita en toda regla.
ResponderEliminarUn abrazo.
Claro, ahora con internet todo es más fácil , pero no me negarás que ha perdido mucho encanto, je, je.
EliminarUn abrazo
Tienes una imaginación extraordinaria y de ella salen estas historias tan bonitas, curiosas y entretenidas. Ojalá tuviera un bolígrafo coo ese para que me ayudara a redactar mis relatos sin tener que romperme la cabeza para escribir algo mínimamente aceptable o, por lo menos, empleando mucho menos tiempo del que necesito, je, je.
ResponderEliminarUn abrazo.
A mí también me gustaría tener uno igual, pero me temo que no los venden, je je.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muy bonito, yo quiero uno igual...
ResponderEliminarUn beso y feliz día, Rita.
Te espero por mi espacio también.